viernes, 8 de marzo de 2013

MUERTE Y VIDA


Una colmena con húmedas galerías, zumbidos hipodérmicos y zánganos de aquí para allá con la única obligación que impone la cafeína. Nunca me gustaron los hospitales. Papá murió en uno de ellos un 20 de abril. Pero también la muerte tiene algo de encanto circular. Nuestra hija, sine nomine, ha reservado fecha a finales de julio para despedirse del abuelo y desandar las aguas estigias.



Con las calores,
la que ha de venir
a nuestras vidas.
 

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