jueves, 30 de mayo de 2013

Antonio Gamoneda

De mis últimas lecturas, la de Antonio Gamoneda  me ha impresionado gratamente. La Antología, que publicara Alianza Editorial en 2006, se la debo a mi hermano M. y a sus chequerregalos de "tío ya casi no te conozco, qué coño les escribo por ti a los Reyes Magos". La selección es representativa de toda la trayectoria del poeta, y cuenta con revisiones del autor cercanas a la publicación de dicha antología.

Ofrezco una selección de los versos que tengo subrayados en el libro.


Ya el hombre apenas llora. Se pregunta
por el sabor a muerto de su lengua.  (pág 42)

Miras los montes, miras el aire
y se te representa la justicia de las cosas,
es decir,
la poesía de las cosas. (pág 53)

... la vida es
una inmensa, profunda compañía. (pág 54)

Al hombre, cuyo oficio y vigilancia
es la vida... (pág 70)

La geografía del final es blanca (pág  86)

Ciertamente es una historia terrible el silencio (pág 102)


En ciertos casos, mis palabras podrían atravesar tus labios, entrar despacio en tu existencia;... (Pág 105)

Y esto no es ni la mitad...


sábado, 18 de mayo de 2013

Infancia

En esta foto me falta una higuera. Mi infancia pasó enramada como una hoja.
El Corral, actualmente.

viernes, 17 de mayo de 2013

La deconstrucción del Arte





Lo de Almarcegui en Venecia confirma que, últimamente, el Arte es morirte de frío... o de tonto.

Deconstrucción, de Lara Almarcegui: Fuente http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/16/actualidad/1368701854_579947.html




jueves, 16 de mayo de 2013

Porvenir


-Estoy por llegar al Porvenir.
No. No estoy parafraseando a Ángel González sino respondiendo a N que me llama al móvil, que pregunta por dónde ando. Sé que será ella antes que suene Run to the Hills, de Iron Maiden.
El Mercadillo de Artesanía y Coleccionismo de los domingos de Portroyal ha sido trasladado de la Calle la Plaza al parque de El Porvenir. Allí han llevado la mejor librería de la ciudad. Su catálogo es inmejorable: Cervantes, Goethe, Shakespeare, Chesterton, Dostoievski, Bronthë...Y ¡Jack Cousteau! 
Bajo un sol atrevido hasta para mayo, de negro inmaculado, me fijo en los volúmenes del marino francés alejando la atención de mi verdadero objetivo. Pido precio. El pseudolibrero, con el brillo de las horas en los ojos, decide que todos valgan 50 céntimos. Da un trago largo de cerveza y continúa..."¡Menos los de Cousteau!" 
Ha picado.
Yo, que calor traía, había decidido refrescarme con el Manual de Espumas, de Gerardo Diego (Cátedra). Otros 50 di por Ancia, de Blas de Otero (Visor) y así termino la primavera encabalgado.
N, ya en casa, y, por supuesto, R me dicen:
-Mírate lo del Diógenes.
Menos mal que mi suegra sale a defenderme. La próxima vez le traeré algo también a ella.