domingo, 24 de marzo de 2013

DOMINGORRAMOS

La lluvia del Viernes de Dolores auguraba una tediosa reposición de la del año pasado. El sábado parecía confirmarlo con una partitura de plomo. Hoy, Domingo de Ramos, el cielo y las calles de Puerto Real amanecieron cubiertos de cirros y de sol. En días como éste, cuando era niño, después de llevar la ramita de olivo a mi abuela Encarnación, iba a Sevilla con mi Tita Rocío a ver la cofradía de la Borriquita como Dios y el refranero mandan: estrenando. Poco me importaban el olor del incienso o la cera, o el interminable desfile blanco de nazarenos, o la incomodidad de madera de las sillas de Sierpes. Yo iba porque mi tita me compraba el primer helado del año el domingorramos. Entonces sí merecía la pena cada chicotá. Hoy también, pero con mi mujer y esperando una niña, no iba a ser menos. La heladería ha abierto y he decidido no hacer mudanza en mi costumbre: Una mediana de chocolate y huevo kinder. N ahora es de vainilla.


Domingorramos:
a ver la Borriquita

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